Opinión

Transexual social

por Jon López

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Opinión

Transexual social

por Jon López

Na na na na na na na na ¡Batmaaaaaaan! ¿qué puta tontería, no? Pues llevo 3 días tarareando esa melodía, lo más curioso es que ni me gusta Batman ni ningún superhéroe, yo soy mi propio héroe (ver ‘tirarse el pisto’)

Estoy rizando un poquito el rizo porque la verdad es que estoy un poco nervioso. No ha sido una decisión fácil de tomar, no todos los días una persona comunica y confiesa públicamente algo sobre su vida privada (excepto si eres colaborador de ‘Sálvame) y la verdad es que me está costando un poco encontrar las palabras apropiadas para llegar a donde quiero hacerlo.

En primera instancia, quiero que quede claro que nací varón, soy varón y me gustan las mujeres (por cierto, estoy soltero guapas), pero hace ya un tiempo que siento una fuerte lucha interior, me siento atrapado en mí mismo, mal a gusto con algo que hasta hace bien poco no sabría definir, percibo un conflicto en mis entrañas de… en fin, que soy un transexual social, ¿vale?

A parte de haber nacido varón (sigo estando soltero chicas en esta línea) también he nacido pobre, el problema es que me siento un rico atrapado en el cuerpo de un pobre, lo tengo muy claro  ya. Esto me genera un malestar importante, porque las probabilidades de enriquecerme y llegar a ser lo que realmente me siento son bastante escasas.

He llegado a esta conclusión tras mucho reflexionar y basándome en los siguientes gustos sibaritas, por ejemplo, me gusta, siento predilección, me apasiona:

  • La música clásica: Strauss, Beethoven, Vivaldi, Chopin y una serie de compositores que distan mucho de Don Omar, Kiko Rivera o su madre, porque su madre, aunque no lo parezca, también es ‘artista’, artista y buena pájara.
  • La buena comida: Percebes: de nuestras fértiles costas gallegas (para los mesetarios; la pezuña no se come) un manjar a la altura de los más pudientes. La estrella Galicia: la cual mantiene una feroz lucha con el vino caro por hacerse un hueco en el ‘top 1’ entre los más afortunados económicamente.
  • Los coches caros: como buen rico (de sentimiento) me gusta el lujo, me importa una puta mierda que el coche sea horrible, si tiene 500 cv capta totalmente mi atención. ‘Ande o no ande, caballo grande’.
  • Tocar los cojones: vicio de rico por excelencia, y quizá, el que me ha hecho llegar finalmente a esta conclusión sobre mi estado de transexualidad. Me gusta tocarle las pelotas a la gente… tampoco tiene una explicación mucho más profunda. Como no dispongo de efectivo que me permita abofetear a un camarero con billetes de 500 Euros, estoy sopesando en empezar a tirarle dardos a los canteranos del Manchester City (como Balotelli) para paliar mis ansias de hacer el mal entre los plebeyos.
  • La poesía: sobre todo autores de la tierra, gallegos; Rosalía de Castro, Celso Emilio Ferreiro, Xosé María Álvarez y toda esta peña. Siento también una pasión desmedida por la novela, pero la novela que compongo yo. Dejad que os relate un libro que recientemente he escrito sobre este género.

Mi conejo Bonifacio, por Jon López:

Mi abuela tenía conejos, yo me encariñé con uno y al final nos lo comimos.

¿Qué esperabais? ¿Mil páginas sobre un gordo montando a lomos de un burro? Para eso ya está ‘El Quijote’.

El otro día entré en una librería a comprar un boli “bic”, que es lo único que puedo permitirme. Vi un ejemplar de ‘El Quijote’, lo primero que pensé fue: ‘Con esa cantidad de papel encendemos en mi casa la cocina de leña 2 meses enteros”. Obviamente, Cervantes no pasó a la historia por ser una eminencia en el noble arte de sintetizar.

Espero que tengáis en cuenta la manera en la que he abierto mi corazón para con vosotros y sigáis aceptándome como un igual. Yo seguiré siendo el mismo, ese pobre diablo que sueña con llegar a sentarse a la derecha de Amancio Ortega en las bodas de plata de alguna celebridad, ese que ansía poder pasearse de la mano con alguna Sueca perteneciente a la realeza por las calles de Estocolmo y el que se queda dormido pensando si algún día podrá entrar en un restaurante sin preguntar si el pan se cobra a parte.
Agradezco de antemano vuestra comprensión, y por tercera vez…Chicas, estoy soltero.

Jon López

Iba para John Dillinger, pero como está feo robar me quedé en Jon López. Soy gallego, lo cual me exime de tener que describirme con claridad.