Opinión

Tirarse el pisto

por Jon López

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Opinión

Tirarse el pisto

por Jon López

Para muchos; un plato tradicional de la cocina española. Para otros; una filosofía de vida.

Porque quizá a la mayoría os esté sonando un poco a chino esta expresión, que a mí, particularmente me encanta, me parece una de esas pocas composiciones del argot español a la cual se la podría catalogar como ‘sublime’.

Vamos por partes que esto tiene mucha tela que cortar. Empecemos por el principio, por hacer una pequeña definición, y bajo mi modesta opinión, de lo que significa ‘tirarse el pisto’, sería algo así, ejem, ejem (trago de whisky y procedemos).

Acción por la cual una persona / sujeto / humanoide o ser con la capacidad del lenguaje (normalmente varón, nacido más allá de los 80) magnifica sus cualidades o dones para quedar ‘de guay’ ante un colectivo social o un individuo en concreto (normalmente mujeres)

Vamos, lo que viene siendo ‘tirarse el rollo, fardar, camelar, flipárselo, quedarse con la peña, lanzarse a la piscina’ de toda la vida. Sin embargo ‘tirarse el pisto’ es, como te lo diría yo… una manera de ver la vida, una religión, una forma de entender las relaciones sociales más allá de los cánones establecidos.

Pero ¿cuál es el origen? ¿Quién fue el primer tirador de pisto de la historia? ¿Qué objetivos lo empujaron a ser el precursor de esta doctrina? Pues seguramente todas las preguntas tengan su respuesta en la cultura occidental, a principios del Siglo I y centradas en la figura de Jesucristo (Sí, el de Nazaret, el mítico, vamos).

Todas mis observaciones sobre el comportamiento y la evolución social del hombre (hombre, no mujer) en nuestra era, me han ido retrocediendo poco a poco hasta la figura de este caballero (que realmente, no sé si montaba a caballo), haciéndome comprender, de manera muy clara, que fue el ideólogo de esta práctica.

¿Pero cuáles eran sus ambiciones?
-Pues seguramente follar.

Empezó tirándose el rollo de multiplicar los panes, luego que si convertir el agua en vino, donar visión a ciegos, recuperar las capacidades motrices de los paralíticos, en fin, un sinfín de “pistadas” que bien le pudieron valer para disfrutar de unas agradables veladas en las camas de las mujeres más ‘recatadas’ de la época. Hasta llegar al punto de dejarse crucificar para tirarse el farol de la resurrección, a modo de ‘nenas, vendré de ultratumba a daros lo que vuestros maridos no os han ofrecido’. Este acto de crucifixión da origen a la expresión ‘un clavo quita a otro clavo’ y en su conjunto, forman lo que yo llamo ‘el gran pistazo de la historia de la humanidad’. Me imagino que se tuvo que pasar el resto de su vida, calculo que hasta los 70, máximo (no creo que la esperanza de vida en la época fuera más duradera) encerrado en su casa para dar credibilidad al acto, pero oye, forjó una gran leyenda en torno a su persona, llegando a escribirse un libro centrado en su figura, conocido como ‘la biblia’ o también ‘el primer piste del hombre’

Podemos definir estos acontecimientos como los primeros alardes del macho moderno para atraer a las féminas de una manera ya premeditada, profesionalizada e inteligente. Digamos que son los antecedentes más lejanos y primitivos del seductor actual.

Fueron muchos, los que después, abrazaron fuertemente esta doctrina e intentaron seguir por el camino marcado por nuestro gran amigo Jesús para ‘darse el pisto’ con fines carnales u amorosos:

Cristobal Colón se quedó con la peña cuando descubrió América, como si la hubiera puesto él en el mapa a pico y pala, lo cual seguramente lo convirtió en el “gigoló” más importante del siglo XV. Neil Amstrong se las dio de haber sido el primer ser humano en pisar la luna, cuando yo creo que no pasó de una parcela del desierto de Arizona, y hasta el mismísimo Hitler se atrevió a ‘tirarse el rollo’ de que iba a conquistar Rusia y acabar con el comunismo. Fracasó si, pero se folló unas cuantas veces a Eva Braun.

Toda esta filosofía y manera de entender la vida, y el ligoteo en general, ha ido calando hondo en nuestra cultura y sociedad, de manera que sigue presente en el Siglo XXI bajo algunos de los siguientes ejemplos:

Si cobras 500 Euros: Cobras 1,300 y tienes 7 pagas extras.
Si puedes nombrar 2 palabras en alguna lengua poco usual: Eres el corredactor de la real academia polaca.
Si has follado 1 día en los últimos 4 meses: Eres un “fucker” con más de 5 polvos por jornada desde los últimos 8 años.
Así, una serie de actuaciones ilimitadas, que como podéis ver, distan un poco de las originales, pero como en todos los aspectos de la sociedad, han ido evolucionando para adaptarse a los tiempos y al cambio.

Bienvenidos al maravilloso mundo de ‘tirarse el pisto’.

Jon López

Iba para John Dillinger, pero como está feo robar me quedé en Jon López. Soy gallego, lo cual me exime de tener que describirme con claridad.