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Opinión

Tiempo

por Ieva Stoncikaite

Se supone que las nuevas tecnologías habian llegado para hacernos ahorrar tiempo, simplificarnos muchas tareas repetitivas de nuestros trabajos, para que podamos disfrutar de los placeres de la vida, asumir nuevas aficiones o ¿por qué no? para descubrir nuestro verdadero yo. Pero… ¿realmente estamos alcanzando dichas metas? O, por el contrario, ¿estamos gastando menos tiempo con nuestros seres queridos?¿estamos volviendonos más estrictos con nosotros mismos cuando se trata de dejarnos llevar por nuestro yo perezoso y disfrutar ‘il dolce far niente’?

Tengo la sensación de que en la sociedad actual todo el mundo está corriendo, corriendo hacia algún lugar, siempre ocupados y sin tiempo para, por ejemplo, disfrutar de una puesta de sol (excepto cuando se trata de una velada romántica), tomar un te con miel con la abuela o simplemente soñar despierto en la cama

Aún así no puedo quejarme; yo, con casi treinta años, sin cargas familiares, sin hijos, sin una jornada maratoniana de trabajo no estoy en la peor de las circunstancias. Cuando pienso en mis compañeros de trabajo, mis amigas que ya están casadas, que tienen niños o incluso mi propia madre, pienso en ellas como superheroínas. ¿Cómo pueden llegar a exprimir tanto las 24 horas del día?

Llega un debate típico sobre si una mujer puede tener todo. Desde el movimiento feminista de los años 70, las mujeres comenzaron a aventurarse en la esfera pública. Esto no quiere decir que durante los años veinte o incluso antes las mujeres eran menos visibles, pero no hubo un gran cambio en los roles y valores sociales hasta el surgimiento del movimiento revolucionario. Entonces, ¿qué quedó de esta lucha? Es cierto que nos dieron más poder, más visibilidad, el derecho a aspirar a posiciones masculinas en el mercado de trabajo, el derecho a expresarnos, una mayor libertad sexual y de ser independiente económicamente. Sin embargo, ¿podemos combinar todas estas aspiraciones con nuestros deberes familiares y el tiempo para nosotros mismas? En otras palabras, ¿somos capaces de tenerlo todo? Después de todo, ¿que nos hace felices?

Acabo de leer el artículo de Anne-Marie Slaughter ¿Por qué las mujeres todavía no pueden tenerlo todo”, donde habla de sus intentos de combinar su trabajo de alta posición con su vida familiar. Según ella, estas mujeres que logran ser tanto mujeres profesionales exitosas y madres devotas, tienen poderes sobrehumanos. Slaughter confesó que ella también estaba promoviendo la idea en sus numerosos discursos que era posible ‘tenerlo todo’, pero más tarde se dio cuenta de que eso era un mito. Nosotras, las mujeres, nos llevamos tan fácilmente en la creencia en futuro próspero prometido por activistas feministas donde las mujeres podían realizar las mismas funciones que los hombres. Es comprensible que Slaughter, una madre de dos hijos y una mujer profesional que ocupa una posición muy responsable, se queja de que tiene dificultades en la fusión de sus funciones vitales. Pero la cara divertida de la moneda es que nosotras, ‘mundanas’ (por decirlo así) mujeres, niñas, estudiantes, madres, trabajadores, también enfrentamos con el mismo problema. No tenemos tiempo para todo.
¿Viene el problema de la importancia de tener un trabajo, uno de responsabilidad?¿o es simplemente un fallo de la sociedad moderna, digitalizada y basada en la tecnología que cada vez pone mayores demandas sobre nosotros?

Me parece que es una especie de vampiro que te mata lentamente y suavemente chupando tu sangre día a día. ¿Demasiado gótico? Llamémosle “discurso”. Discurso que se ha creado e instalado en la sociedad en la que el trabajo duro, el compromiso, el afán de ir más lejos y por más, la competencia y la voluntad de hacer y tenerlo todo se percibe como un fenómeno natural. Aquellos, que no son capaces de ir con la corriente, se alejan y se ven como perdedores no suficientemente resistentes como para seguir la corriente. Pero ¿qué pasa si la corriente nos empuja a una auto-destrucción lenta y una pérdida de los valores humanos fundamentales?¿Qué pasa si los que están siendo llamados perdedorese fuesen los que van a encontrar una manera de llegar a una isla virgen que todavía no estée estropeada por los ‘valores modernos’?

Ieva Stoncikaite

Soy una ciudadana del mundo y hay cuatro cosas sin las que no podría estar en ninguna parte del mundo: la sensación de libertad que me da mi bici y el running, la pasión del baile sensual, la cámara que capta la vida, y el viajar que me hace vivir.