Opinión

Españoles por el mundo

por Jon López

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Opinión

Españoles por el mundo

por Jon López

Valdoviño, Galicia, verano de 2013. Nos situamos ¿no? De repente te despiertas por la mañana y piensas: ‘Estoy hasta las pelotas, me piro’. Es un poco curioso, teniendo en cuenta que lo más alejado que había estado de mi casa había sido en tiempos universitarios, a 110 km exactamente y por periodos consecutivos no superiores a 10 días.

Había escuchado algo sobre el mundo “Au-pair”, me lo había explicado algún conocido que se encontraba practicándolo en el extranjero, y me plantee que quizá sería un buen pasaporte de salida de este gran país, lleno de oportunidades para la gente con formación, donde los ‘petados’ de gimnasio sin la ESO tienen trabajos fijos, pisos y buenos coches. En fin, que me caliento y me desvío del tema.

Tras 2 meses de búsqueda exhaustiva por páginas dedicadas al fin, conseguí una entrevista por Skype y un billete de ida a Bélgica. Hasta aquí mola todo tope guay. En adelante empieza la odisea.

Quizá muchos de los que estáis leyendo esto lo habréis sufrido en vuestras propias carnes, otros diréis que soy un chiflado exagerado porque vuestra experiencia no fue para nada mala, y otros os limitaréis a leer sin más. Digamos que la mía fue…fue…sin más, una experiencia.

Te lo pintan todo muy bien: tareas a realizar las justas, coche propio para los desplazamientos con el niño de la casa, manutención a cargo de la familia, salario semanal bueno, gente divertida, ciudad colindante con Luxemburgo y capital de provincia (que chick) y un largo etc… Pero la realidad es que: el coche estuvo la mayor parte del tiempo en el taller, conduje durante semanas sin ITV, la manutención estaba pagada sí, pero a base de salchichas de tofu y verduras varias. Se les pasó por alto mencionar el pequeño detalle de que eran vegetarianos.

Divertidos, divertidos…tampoco te creas… más bien bipolares. Ciudad…por llamarle de alguna manera, los fines de semana la gente se esfumaba y tenías que recluirte en casa, una aldea a 5 kms del centro donde me pasaba las últimas horas del día sentado en un banco en mitad de la carretera con mi vecino y un frío de cojones. Recuerdo que una tarde le dije: “Algún día nos acordaremos de esta situación y nos reiremos”. Pues oye, pasaron casi 2 años y me sigue sin hacer mucha gracia. Y las tareas realmente sí que eran muy livianas. Pero no me habían comentado que tenía que estar a su entera disposición para palear la mierda de las vacas que defecaban en los alrededores de la casa o pintar el baño para sacar las humedades. Tampoco era consciente de que había que tener un carnet de manipulador de bombas defectuosas de agua para achicar este fluido de los cojones, que en época de lluvias (octubre, 24 horas, “all day/ all night) inundaba el sótano. Como no tenía ni idea, acababa encerrándome en esa puta caverna para achicarla manualmente a golpe de escobazo.

La parte positiva es que conoces mundo, una nueva lengua, ciudades, sitios cojonudos y gente. Normalmente la mejor es la que está en tu misma situación de extranjero, la que más te apoya y se interesa por ti. Ya que hoy en día, exiliarse en países del centro o norte de Europa bajo pabellón español, es como, yo que sé… si en el año 40 te pasearas por Alemania con un pijama de rayas y la gente te gritara “diferenteeeeee”. Mi tan ‘simpático padre’ de acogida, me ha llegado a enviar mensajes al teléfono del tipo ‘la juventud española estáis perdidos’, bueno, quizá sí… pero tus abuelos no eran tan chulos como tú cuando estaban bajo el yugo Nazi, y nadie te lo anda restregando.

Que nadie que esté leyendo esto y pensando en hacerse un “au-pair” se me venga abajo. No es mi intención. De hecho, os animaría a todos a hacerlo. Uno conoce sus límites en determinadas situaciones. Porque si algo me ha quedado claro de todo esto es que: a lo fácil rápido se acostumbra uno, pero a lo difícil también. A parte, tienes la ventaja de que si eres hombre siempre puedes dar el braguetazo con alguna señora madura con un buen par de razones para quedarte viviendo a cuerpo de rey (fincas y adosado, cabrones mal pensados) Y si eres una chica, se te rifarán en todas las casas. Seguramente en alguna dónde el padre sea un puto tarado acosador. Hostia, que tenía que animaros, ¿no? Se me ha ido la pinza. Pero me da pereza hasta borrar.

En resumen: jóvenes españoles, estudiantes que no sabéis que cojones hacer con vuestros diplomas recién salidos del horno, gente que sabe la tabla de multiplicar del 8 hasta la mitad. Salid de esta cloaca, pero salid cuanto antes. Siempre tendrás cosas que contarle a tus nietos. En el peor de los casos volverás a casa de mamá al amparo de su teta y recordarás como estuviste a punto de torear en el mundo.

Jon López

Iba para John Dillinger, pero como está feo robar me quedé en Jon López. Soy gallego, lo cual me exime de tener que describirme con claridad.