Opinión

Circo iberico

por Jon López

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Opinión

Circo iberico

por Jon López

Aviso que no he dormido muy bien y tengo ganas de liarme a hostias con el primero que vea haciendo “campaña electoral”. Sí, entre comillas, porque las campañas, de campañas vienen teniendo ya muy poco. Antes las cosas iban de otra manera; repartían caramelos por la calle, bolígrafos, había coches con megafonía, etc…

Ahora todo me parece una auténtica mierda – ¿Mierda? ¿He oído mierda? Mierda a la una, mierda a las dos, mierda a las 3. ¡Mierda! Adjudicado al debate sobre el estado de la Nación.

¿Habéis visto ese intercambio de ‘opiniones’ entre esos dos borregos? Sí hay algo que no puedo soportar es que los payasos, a parte de no hacerme gracia, me aburran. Qué auténtico despropósito, que jodido tostón, que lamentable manera de echarse piedras al tejado del otro con una constancia pesarosa y penurienta. Creo que todos estábamos esperando a que alguno de los dos tertulianos sacara un canutillo y empezara a lanzarle pelotitas de papel al otro. Habría apostado por que el presentador se cortaría las venas en su camerino, bajo un chorro de agua caliente y con lágrimas en los ojos al finalizar del debate, pero lo he visto esta mañana en un programa de Antena 3, por lo cual, me quito el sombrero ante sus ganas de seguir viviendo. Hay gente que se merece todos mis respetos.

En torno a estos payasos se está generando todo un circo ibérico. Acépteseme el término y discúlpeseme por calificarlo de Ibérico, ya que nuestros productos son mucho mejores. Esos ‘políticos’ que llegan a los debates en un coche conducido por un chófer, acompañados de sus mujeres/prostitutas, (si, soy muy desconfiado). Todos excepto Rajoy, Rajoy llega acompañado de un señor el cual yo no conozco. No sé si es su mayordomo, su asesor de imagen o el tío que le prepara los cereales antes de dormir. Después del posado de rigor bajo una lluvia de “flashes” se adentran en el edificio para repetir la estampa ante un “photocall”,y ya luego de unos planos exteriores de todo el ambiente… volvemos en unos minutos, publicidad. A mí toda esta parafernalia me recuerda a los típicos “realities” tan amados por las chonis y canis de barrio. Estamos pensando todos en Gran Hermano, ¿no?

La manera de hacer política se ha convertido en una burda y lamentable pantomima que consiste en pasearse por los programas y series de moda en televisión. Con la absurda excusa de acercar la cara más humana de nuestros dirigentes al gran público podemos ver a estos acompañar a Pablo Motos, Jesús Calleja o Bertín Osborne, entre otros, en sus respectivos espacios. Ya todo forma parte de un gran “show” que se ha ido magnificando en los últimos meses y más que, a mi juicio, resultar efectivo, me parece terriblemente penoso.

Pero amigos/as, así están las cosas y así se las estamos contando. Todo el mundo quiere venderse lo mejor posible y arrancar un puñado de votos a cualquier precio. Estamos en período de campaña electoral y tras ver toda esta bazofia y nuevo estilo de promocionarse, yo, sigo siendo un votante indeciso. Por lo tanto, vendo mi decisión final al primer bastardo que me de 20 Euros y un bocadillo de panceta en pan de chapata, con huevo frito, unas gotas de mostaza, unas rodajas finitas de tomate, queso laminado y un traje de estos ‘mazo guapos’, como los de Albert Rivera, que con eso tienes que hartarte a follar.

Jon López

Iba para John Dillinger, pero como está feo robar me quedé en Jon López. Soy gallego, lo cual me exime de tener que describirme con claridad.