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Opinión

Quiero ir a la carcel

por Jon López

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Valdoviño, julio de 2015, 12:29 PM.
Hállome delante de la pantalla de mi computadora, en un día oscuro, sombrío lóbrego, lóbrego elevado al cuadrado podría decirse. Porto una gabardina de las caras (nada de Berksha), un sombrero de “cowboy” y unos tejanos importados del mismísimo Oregón. El día no invita a grandes cosas, más que a sentarse en el sofá con un “whiskey” doble, una pipa de tabaco y reflexionar. Con esta estampa y panorama desolador como invitado estelar cuelgo el cartel de “creando, don’t disturb” y me doy cuenta de que quiero ir a la cárcel. Todo esto tiene una explicación bastante razonable, no es una idea tampoco espontánea del todo, ya que llevo mucho tiempo meditándolo e intentando por todos los medios acabar en prisión, pero no hay manera, oiga.
Os voy a explicar mi teoría, así, a grandes rasgos, para que nos entendamos todos. A los que veis ‘MYHYV’ os va a costar un poquito más, ya lo aviso…pero haced el esfuerzo.
Como ya sabéis la burbuja ha explotado, ha explotado de mala manera, como una pompa de jabón recién salida de los labios de un niño. Está la cosa muy malita, la gente se desespera a la caza de un contrato de trabajo basura o un empleo temporal por cuatro duros y 12 horas al día y a mí, en medio de esta gran pescadilla que se muerde la cola se me ha ocurrido la solución, que no es otra que la de entrar en la cárcel y vivir como un marqués una temporada.

Curiosamente hablo en base a lo visto, a lo visto en un programa sobre penitenciarías españolas hará cuestión de unos días, llamémosle cárceles por no llamarles “spás”. Módulos con gimnasio, comedores cojonudos, salas para la representación de obras teatrales, etc. Hombre, yo lo veo claro, vives mejor en la cárcel que en el paro, pero por descontado, además.

Esto serían los pros, pero estudiemos un poco ahora los contras. A mí sólo se me ocurre uno, que quizá te tengas que dejar dar un poco por el culo de vez en cuando, pero… ¿y dónde no? Nos están dando por el culo todo el día; tu jefe en el trabajo, el gobierno a los parados, esa tía del INEM que te mira con cara rancia cuando vas a sellar la tarjeta del paro haciéndote un guiño de “te están follando vivo”, esa cajera lenta que ponen en las ‘cajas rápidas’ de los supermercados o el funcionario que no te quiere dar una paga por la puta cara, en fín, un montón de enculadas diarias que vivimos bajo resignación, así que, ¿qué más da? Dejarse follar por estos individuos que por un ciclado de gimnasio un par de veces al día, a fin de cuentas, es el pequeño precio al que te ves sometido por vivir a gastos pagos unos cuantos años, a mayores de estar jodiéndole al estado ese dinero que no te ofrece por falta de empleo. Vamos, que yo creo que compensa descaradamente.

Pero claro, no seamos unos inconscientes tampoco ni nos dejemos llevar por los lujos a los que seremos sometidos en prisión, de ir, ir por la puerta grande, más que nada porque si tú en este país robas una barra de pan o jodes un carrito de la compra con 100 putos euros acabarás en alguna filial de Guantánamo o realizando trabajos forzados para recuperar el campo de Mauthausen-Gusen, que como fue levantado por españoles siempre es mejor que sean los mismos quien lo reacondicionen.

La mejor opción es preparar algo gordo, algo que te permita estar encerrado a todo placer con los Bárcenas, presos de ETA y compañía, algo en lo que puedas salir cobrando paro y con una licenciatura en derecho, algo que te de un “caché” en la cárcel para que te pongan una pantalla de plasma en la celda …yo mismo, llevo meses con 40 kg de cocaína en el garaje, enterrando a gente viva en el jardín, quemando bajos sin amueblar y lo más tétrico de todo, diciendo en ocasiones lo que pienso. De momento no he tenido constancia de denuncias por atentar contra la salud pública, de asesinato en primer grado ni ninguna notificación sobre incumplimiento de la ‘ley mordaza’ así que sigo esperando pacientemente que mi suerte cambie y poder entrar cuanto antes en el gran “resort” del sistema penitenciario español.

PD: nací princeso porque zorras sobraban.

Ya sé que esto no viene a cuento, pero queda bonito y además como es mi espacio pues me salía de las pelotas ponerlo, oye.

Opinión

Karma

por Jon López

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“Ley cósmica de retribución  o de causa efecto”
¿Qué bien suena, eh?
Si fuera visible, tangible, en fin… seguramente tendría la pinta del típico “sheriff” de las películas del oeste: barba de cuatro días, un millón de arrugas en la cara, revólver de cañón largo y muy mala hostia, sin embargo, yo creo que es un poco hijo de puta, a la par que selectivo, que no nos trata a todos por igual, que se ceba siempre con los mismos y que la parafernalia de “el karma no tiene que ser instantáneo” es eso, una puta parafernalia. Me estoy dejando llevar un poco por esa ira ya tan característica en mí y porque son las 9:00 AM y tengo un despertar de puta pena, pero sobre todo, porque este súper poder cósmico me tiene un poquito hasta la coronilla.

Y ahora que se me brinda la oportunidad, me gustaría compartir con vosotros un resumen de lo que ha sido para mí el último mes a través del siguiente supuesto:
Si mañana me planto en mitad del puto desierto de Arizona con 48º, cielos despejados, vientos de componente inexistente con fuerza 0,002, previsión de precipitaciones para los próximos 400 años de 0,0003 ml por metro cuadrado, a mí…me parte un rayo.
Esto me genera un estado de mal estar con el Karma, por no decir que me tiene hasta las pelotas. Son tantas ya las putadas que ni me acuerdo, de hecho, últimamente tengo que apuntarlas para que no se me olviden. Dispongo ya de una serie de escritos al respecto que van cogiendo forma de enciclopedia “Larousse” y puede, quizá, tal vez, me lo estoy planteando…que me tome la libertad de editar y adjuntar un DVD con la misma. Estoy esperando, de la manera más calmada y sosegada posible, a descubrir la dirección de envío para poder transmitir mi desacuerdo y disconformidad con las últimas decisiones que se están tomando sobre mi vida.
Espero que todo el mal estar que se me está otorgando sea devuelto a sus causantes multiplicado por 10. En eso consiste, ¿no? Y si no consiste en eso, sinceramente me la pela un poco, espero que eso así sea.

No sé si estos acontecimientos son producto de esta ley o realmente la vida me está puteando un poco, puede que sea una mezcla, o puede que cada uno se aferre a lo que le sale del níspero para intentar darle explicación a todo lo que le acontece. Una vez leí, una vez, por no decir hace dos semanas, en el espacio de un escritor y aventurero buen conocedor de África y su cultura, que el hombre occidental busca siempre un ‘por qué’ a todo lo que le sucede. Sabias palabras, así es, esto invita mucho a la reflexión. Siempre queremos una respuesta a una pregunta que no hemos hecho, siempre queremos buscar un motivo para un suceso, siempre queremos tenerlo todo controlado cuando, realmente, es imposible controlar ciertos acontecimientos.

Pero bueno, ¿quién no necesita aferrarse a algo? Al fin y al cabo todos los hacemos. Al principio lo haces con lo evidente, cuando esto no resulta intentas buscar un motivo azaroso y cuando esto tampoco te convence te agarras al primer clavo ardiendo confiando todo a lo desconocido, a lo intangible, divino, cósmico y universal. Pero en fin, consuelo de tontos, que también se llama. Esperar que la vida te recompense por tus malas rachas es como esperar que un búho se haga el París-Dakar en una Vespino y le saque 3 horas en la general a Marc Coma.

Pero es todo tan sencillo como cumplir sus doce leyes para que las cosas fluyan. Doce, ni más ni menos, no soy capaz de cumplir ni cuatro de los diez mandamientos, resulta que el Karma tiene doce leyes, tócate los cojones.

Bueno, chavalada. Espero que en mi próxima entrada mi suerte haya cambiado a niveles infinitos y para eso me voy a dirigir públicamente al cosmos, y en consecuencia al karma para decirle:

“Oh karma, yo te venero, recompensa a este blog con seguidores en el mundo entero.
Los colaboradores de este espacio somos buena gente, mándanos a un yate con putas decentes.
Confiamos en tu causa efecto, deja de jodernos… ¡maldito hijo de puta!”

Opinión

Juventud

por Jon López

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Bendita, pero no eterna. Todos los que paséis la barrera de los 30 y queráis consolaros pensando que una persona siempre será joven mientras su mente así se sienta, que los mejores años de vuestra vida empiezan ahora, que sois más experimentados, maduros y que eso os proporciona un estado mayor de felicidad; erráis, os confundís, os contentáis a vosotros mismos, ¡mal!
Siento ser así de drástico y estar jodiéndoos la mañana/tarde/noche, el día en general o el próximo lustro, pero, la realidad es que los mejores años de nuestra vida han sido y serán ‘per sempre’ los correspondientes a la post-adolescencia. Esa franja que oscila entre los 18-25 (como mucho) lo sabéis, y el resto lo sospecha.
“Aiiiinsss….juventud, tú que me has brindado los mejores años de mi vida, tú que me has ofrecido momentos de diversión extremos, tú que me catapultabas a estados de despreocupación inmensos, tú que me hacías ver la vida en tonalidades llamativas (sobre todo bajo los efectos de ciertos psicotrópicos), tú que…tú” (breve ensayo a la juventud, por Jon López).
Imposible volver a atrás, aunque yo estoy trabajando en un transportador de partículas para el fin, pero me da que me queda aún un largo camino por recorrer y unas cuantas ecuaciones de noveno grado por descifrar.
A mí, personalmente, esta maravillosa época me tocó vivirla entre los años 2006/2008, así lo quiso el cosmos, el azar y que mi madre tuviera a bien darme a luz unos cuantos años atrás. Me sudaba tanto la polla todo, que llegué a vivir en un mundo paralelo al real, deambulaba por una dimensión en la cual yo era su único habitante, con mis propias leyes y el dueño de mi propio reino. Luego me dio por echarme novia y ya todo se fue a la mierda, tuve que empezar a compartir mis dominios y en fin, eso ya es otro tema aparte, y a mí no me pagan por mezclar argumentos.
Como iba diciendo, los estados de felicidad que te aportan la juventud, son equiparables a, no sé… poder acabar un álbum de la liga de Panini sin tener que pedir ningún cromo por correo, por ejemplo. Hacías el mal por vicio, te emborrachabas cuando te venía en gana y llegabas a cualquier clase de la universidad a sudar la resaca… ahí ya es el “top” del desmadre y cachondeo máximo para todo joven que se precie. Vivencias inolvidables, borracheras épicas, días que pasaban entre tabaco, porros, un ordenador y el “pro evolution soccer 2008”, gente cojonuda, putadas varias en la residencia universitaria, noches de estudio entre litros de “red bull”, ojeras de una semana, ligues para el recuerdo, o para el olvido, hay de todo, y un amplio etc… que todo universitario recuerda con gran cariño, y que algún día, le contará a sus nietos cuando sus padres no estén delante para decirle al viejo que no le de mal ejemplo al pobre niño inocente.
¿Quién no tiene mil batallas qué contar a partir de una determinada edad?
Pero las cosas cambian, uno crece, le obligan a madurar, lo presionan para hacerse una persona de bien, luego viene la crisis y te das cuenta de que tenías que haber seguido emborrachándote en esa cama, con esos tíos tan graciosos unos cuantos años más.
La verdad, es que sólo nos queda mirar al pasado con nostalgia, aferrarnos a lo que fuimos y ya no somos y comprobar como las generaciones más jóvenes recogen nuestro legado pisando muy, pero que muy fuerte. Decir que yo me creía el más malo de mi pueblo por quemar un contenedor y ahora vienen cuatro chavales ingleses a calcinar la isla de Sa Porrassa, en Magaluf. Eso sí que es tener un par de buenas pelotas, yo, sinceramente, me quito el sombrero. Me imagino la cara de esos críos cuando lleguen a las islas británicas y los reconozcan tras haber abrasado media isla en España por un descuido con una colilla, cuando menos, con el pecho más hinchado que un globo aerostático. “A todo hay quien te gane”.
Creo que lo voy a ir dejando aquí, porque me estoy viniendo un poco abajo, pero no sin antes aprovechar mi posición en este espacio para transmitir un mensaje a los más jóvenes: Chavales, chavalas, disfrutad de vuestra juventud, no va a volver. Follad, bebed, saltaros algunas clases en la facultad, salid a descubrir el mundo, entrad en una casa por la ventana del salón para hurtar material con el único objetivo de construir una cabaña para emborracharos y escaparos por una minúscula ventana del baño ante la inminente llegada de los dueños (por lo que me han contado, eh…). Tendréis tiempo a madurar, a tener que buscar trabajo, a buscaros la vida y a vivir la parte más fea de la realidad. Y ante todo, tendréis tiempo a que un niño cabrón os llame ‘señor’ por la calle.

Opinión

Quiero ser…

por Penny Dionysatou

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Estos días son extraños. Me acabo de graduar de la universidad y ya debería haber decidido lo que quiero hacer con mi vida. Tal vez tendría que matricularme en un Máster o, incluso mejor, debería entrar a trabajar en una gran empresa. Al menos ese era mi sueño o, mejor dicho, lo que yo pensaba que era mi sueño. Siempre me imaginé a mí misma como una periodista de éxito en una revista de gran tirada o en un canal de televisión. Así, en lugar de hacer todo lo posible para cumplir esos sueños de adolescencia, me encuentro en un estado de pasotismo en lo que respecta a todos estos objetivos.

Durante los últimos 12 meses, en lugar de hacer “lo que debo hacer” decidí dejarlo todo y viajar por Europa. Junté todos mis ahorros y viajé por siete países diferentes. Conocí a las personas más increíbles y disfruté en cada lugar al que fui. Por primera vez en mi vida sentí la libertad y la felicidad a pesar de algunos pensamientos de culpa como que “debería estar haciendo otra cosa ahora”. Nadé en Vilanova a las 3 de la madrugada, bailé desenfrenadamente en un parque de Berlín y disfruté de las mejores albóndigas del mundo en Polonia. Me emborraché en una fiesta por las calles de Copenhague y canté junto a músicos callejeros en Dublín. Me quedé atoónita por la magnífica vista en Cinque Terre y yo disfruté hasta la última gota de un zumo de pera caliente en la nevada Praga. Muchas veces he pensado que debería estar construyendo mi carrera y mi futuro en lugar de vagar alrededor de Europa, pero en el fondo tuve claro que estaba haciendo lo correcto. No me arrepiento ni un segundo de mi tiempo de viaje.

Bueno, si lo piensas bien, ¿cómo puedo preocuparme de mi futuro cuando no hay futuro en absoluto? El futuro no existe, el tiempo no existe, es una simple invención de los relojes. El único tiempo real es ahora. El pasado es ahora y el futuro es ahora también. Al menos eso es lo que E. Tolle dice y yo no puedo estar más de acuerdo: “Toda la negatividad es causada por una acumulación de tiempo psicológico y negación del presente. La inquietud, la ansiedad, la tensión, el estrés, las preocupaciones – todas las formas de miedo – son causadas por el exceso de futuro y no suficiente presente. La culpa, el arrepentimiento, el resentimiento, la tristeza, la amargura, y todas las formas de no perdón son causadas por el exceso de pasado, y no suficiente presente.”

Puede que no sepa exactamente lo que quiero hacer con mi vida, pero sé lo que no quiero. Soy feliz de haber finalmente descubierto que no quiero la vida que hace unos años planeaba vivir. No quiero la vida que la sociedad me hizo pensar que yo debería desear. Todas estas ideas socialmente construidas de cómo la gente debe vivir sus vidas, me dieron falsas esperanzas y expectativas. Durante mucho tiempo tuve esa idea inculcada de cómo mi vida debe ser: estudiar duro en la escuela con el fin de ir a la Universidad y luego hacerlo bien en la Universidad con el fin de obtener un Máster y luego un gran empresa me contrataría y me haría ganar un montón de dinero y, ¡oh, qué feliz sería!

Tuve esta imagen realmente superficial de mí hasta que me di cuenta de que realmente sólo quiero vivir con sencillez y hacer las cosas que me hacen feliz. Quiero viajar y disfrutar de cada instante de mi tiempo en la tierra. Quiero vivir aventuras, quiero conocer a gente increíble e inspiradora. Una vida de pasión con significado es mi objetivo y ya no puedo esconderme detrás de esta imagen ingenua de cómo la sociedad quiere que sea, porque al final es esto lo que me frena de ser lo que quiero ser.

Opinión

Tirarse el pisto

por Jon López

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Para muchos; un plato tradicional de la cocina española. Para otros; una filosofía de vida.

Porque quizá a la mayoría os esté sonando un poco a chino esta expresión, que a mí, particularmente me encanta, me parece una de esas pocas composiciones del argot español a la cual se la podría catalogar como ‘sublime’.

Vamos por partes que esto tiene mucha tela que cortar. Empecemos por el principio, por hacer una pequeña definición, y bajo mi modesta opinión, de lo que significa ‘tirarse el pisto’, sería algo así, ejem, ejem (trago de whisky y procedemos).

Acción por la cual una persona / sujeto / humanoide o ser con la capacidad del lenguaje (normalmente varón, nacido más allá de los 80) magnifica sus cualidades o dones para quedar ‘de guay’ ante un colectivo social o un individuo en concreto (normalmente mujeres)

Vamos, lo que viene siendo ‘tirarse el rollo, fardar, camelar, flipárselo, quedarse con la peña, lanzarse a la piscina’ de toda la vida. Sin embargo ‘tirarse el pisto’ es, como te lo diría yo… una manera de ver la vida, una religión, una forma de entender las relaciones sociales más allá de los cánones establecidos.

Pero ¿cuál es el origen? ¿Quién fue el primer tirador de pisto de la historia? ¿Qué objetivos lo empujaron a ser el precursor de esta doctrina? Pues seguramente todas las preguntas tengan su respuesta en la cultura occidental, a principios del Siglo I y centradas en la figura de Jesucristo (Sí, el de Nazaret, el mítico, vamos).

Todas mis observaciones sobre el comportamiento y la evolución social del hombre (hombre, no mujer) en nuestra era, me han ido retrocediendo poco a poco hasta la figura de este caballero (que realmente, no sé si montaba a caballo), haciéndome comprender, de manera muy clara, que fue el ideólogo de esta práctica.

¿Pero cuáles eran sus ambiciones?
-Pues seguramente follar.

Empezó tirándose el rollo de multiplicar los panes, luego que si convertir el agua en vino, donar visión a ciegos, recuperar las capacidades motrices de los paralíticos, en fin, un sinfín de “pistadas” que bien le pudieron valer para disfrutar de unas agradables veladas en las camas de las mujeres más ‘recatadas’ de la época. Hasta llegar al punto de dejarse crucificar para tirarse el farol de la resurrección, a modo de ‘nenas, vendré de ultratumba a daros lo que vuestros maridos no os han ofrecido’. Este acto de crucifixión da origen a la expresión ‘un clavo quita a otro clavo’ y en su conjunto, forman lo que yo llamo ‘el gran pistazo de la historia de la humanidad’. Me imagino que se tuvo que pasar el resto de su vida, calculo que hasta los 70, máximo (no creo que la esperanza de vida en la época fuera más duradera) encerrado en su casa para dar credibilidad al acto, pero oye, forjó una gran leyenda en torno a su persona, llegando a escribirse un libro centrado en su figura, conocido como ‘la biblia’ o también ‘el primer piste del hombre’

Podemos definir estos acontecimientos como los primeros alardes del macho moderno para atraer a las féminas de una manera ya premeditada, profesionalizada e inteligente. Digamos que son los antecedentes más lejanos y primitivos del seductor actual.

Fueron muchos, los que después, abrazaron fuertemente esta doctrina e intentaron seguir por el camino marcado por nuestro gran amigo Jesús para ‘darse el pisto’ con fines carnales u amorosos:

Cristobal Colón se quedó con la peña cuando descubrió América, como si la hubiera puesto él en el mapa a pico y pala, lo cual seguramente lo convirtió en el “gigoló” más importante del siglo XV. Neil Amstrong se las dio de haber sido el primer ser humano en pisar la luna, cuando yo creo que no pasó de una parcela del desierto de Arizona, y hasta el mismísimo Hitler se atrevió a ‘tirarse el rollo’ de que iba a conquistar Rusia y acabar con el comunismo. Fracasó si, pero se folló unas cuantas veces a Eva Braun.

Toda esta filosofía y manera de entender la vida, y el ligoteo en general, ha ido calando hondo en nuestra cultura y sociedad, de manera que sigue presente en el Siglo XXI bajo algunos de los siguientes ejemplos:

Si cobras 500 Euros: Cobras 1,300 y tienes 7 pagas extras.
Si puedes nombrar 2 palabras en alguna lengua poco usual: Eres el corredactor de la real academia polaca.
Si has follado 1 día en los últimos 4 meses: Eres un “fucker” con más de 5 polvos por jornada desde los últimos 8 años.
Así, una serie de actuaciones ilimitadas, que como podéis ver, distan un poco de las originales, pero como en todos los aspectos de la sociedad, han ido evolucionando para adaptarse a los tiempos y al cambio.

Bienvenidos al maravilloso mundo de ‘tirarse el pisto’.

Opinión

Personajes

por Jon López

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Haberlos, haylos. Son como “las meigas”, con la diferencia de que no tienes que ir a un cementerio a las 00:00 para encontrarlos, ni invocarlos a través de una “queimada” u otros rituales espiritistas.

Pues sí, bien de moda que están. Lo que más me duele como buen gallego y adicto a las leyendas regionales, es que le están quitando todo el protagonismo a la santa compaña o a “las mouras”, a las cuales ya hemos mencionado en una entrada perdida de la mano de Dios. Los niños ya no se amedrentan por atravesar un cruce de caminos a medianoche o sentir la llamada de una mujer en mitad de un bosque frondoso (de castaños, que el eucalipto no es autóctono). A lo que teme un verdadero niño galaico es a que el ‘Pequeño Nicolás’ o Luis Toubes les jodan la paga de los domingos.

No sé si es la taza de café que me estoy bebiendo a la luz de la lumbre (puta mentira, pero queda bonito) si será una buena digestión de los cuatro huevos fritos que he desayunado esta mañana (esto no diré si es cierto o no, queda en el aire) o si me ha animado escuchar hace unos instantes esa melodía tan bonita que formaba parte de la serie ‘los trotamúsicos’ titulada ‘chef, bestia y tapón’ (esto es correcto 100%, adoro esta canción). Pero hoy me siento generoso, benévolo, comprensible.

Luis Toubes: personajillo recién salido del horno, en la palestra desde hace unos días, atrayendo la atención de los medios de información. Vamos, que ya casi no se habla ni de los calcetines que usa Messi para dormir, ni de la franja horaria en la que Ronaldo (el malo) hace de vientre.

Al parecer: se comenta, se rumorea que este individuo de veinte años, procedente de familia acomodada, está imputado por varias estafas. Una de ellas, sablear a una pareja de ancianos de Mallorca su fortuna.  Oscilando su patrimonio actual en torno a los 39 millones de euros. Que tú lo lees así y dices, “joder, que hijo de puta, eso está muy feo” Pero oye, bien pensado… ¿Para qué quiere un matrimonio de viejales las riquezas? Aún encima, una cantidad de parné en bienes inmuebles, que creo que se reparten en unas quince fincas cedidas al susodicho, más 200,000 euros en efectivo. No creo ni que tengan salud para poder ver como crece la hierba en los próximos años. Mucho mejor que un adolescente se pegue la vida padre con una fortuna de tal magnitud.

Porque la vida de “Luisito el millonario”, tiene que ser dura. Levantarse a las doce del mediodía para gestionar tus propiedades y pasarte el día de compras implica una dureza más grande de la que os podáis imaginar. Yo me hago una idea lo terrible que tiene que ser no encontrar una cartera lo suficientemente amplia para acumular los billetes de 500 euros, que todo el mundo te lama el culo para ver si te pueden sacar una limosna o patearse las calles de Barcelona y Londres con la presión de no saber en qué establecimiento te vas a pulir “la plata”. Porque os creéis que es todo llano, pero esa situación tiene que conducirte a un estado de presión mental que lleva a volverte completamente majara. Pobre chaval, no quisiera yo esa vida para mí. Mucho mejor es ser pobre, al igual que la mayoría de la población española, y sentirte integrado en esta nuestra sociedad como uno más, un igual. El equilibrio psicológico siempre debería de estar por encima del dinero, siempre.

Hasta aquí todo me parece muy correcto. El problema es cuando los medios empiezan a darle bombo a este tipo de fulanos para acrecentar su leyenda, por algo que, realmente, nos importa una mierda a todos. Buf, mi hernia.

El otro día vi que tuvo una intervención en un programa de televisión al cual yo ligeramente respetaba, ‘Espejo público’. Joder, se me ha caído un mito, sobre todo el de Susanna Griso, que por cierto, está bastante buena para su edad. No sé cómo ha accedido a entrevistar a este vividor. Imagino que la crisis, la corrupción y los conflictos mundiales ya no dan mucho de sí, están perdiendo tirón y estos programas necesitan un impulso morboso que los siga manteniendo a flote. Es la única explicación razonable que puedo encontrar. Porque una cosa os digo; que analicen el perfil de ‘El pequeño Nicolás’, aún lo voy viendo hasta normal, hay que tener en cuenta que el chaval es casi primo de Supermán. Pero este tarado…en fin.

Me gustaría, eso sí, aprovechar mis apariciones escritas en este “blog” para dirigirme personalmente a Luisito, por si los azares de la vida hacen que acabe leyendo esto:

Luisito, amigo, hermano: Yo no sé si te has apropiado de lo ajeno, no sé si has usurpado el capital a unos viejecitos. Pero una cosa te digo, yo por 40 Euros quemo el congreso haciendo chispas con dos piedras. Así que, que sepas que soy tu hombre. También estaría interesado en la animación de eventos, tales como: comuniones, bodas, bautizos, etc… por el módico precio de chupar las cabezas de las gambas que deseches. Un saludo, compañero.

Opinión

Tiempo

por Ieva Stoncikaite

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Se supone que las nuevas tecnologías habian llegado para hacernos ahorrar tiempo, simplificarnos muchas tareas repetitivas de nuestros trabajos, para que podamos disfrutar de los placeres de la vida, asumir nuevas aficiones o ¿por qué no? para descubrir nuestro verdadero yo. Pero… ¿realmente estamos alcanzando dichas metas? O, por el contrario, ¿estamos gastando menos tiempo con nuestros seres queridos?¿estamos volviendonos más estrictos con nosotros mismos cuando se trata de dejarnos llevar por nuestro yo perezoso y disfrutar ‘il dolce far niente’?

Tengo la sensación de que en la sociedad actual todo el mundo está corriendo, corriendo hacia algún lugar, siempre ocupados y sin tiempo para, por ejemplo, disfrutar de una puesta de sol (excepto cuando se trata de una velada romántica), tomar un te con miel con la abuela o simplemente soñar despierto en la cama

Aún así no puedo quejarme; yo, con casi treinta años, sin cargas familiares, sin hijos, sin una jornada maratoniana de trabajo no estoy en la peor de las circunstancias. Cuando pienso en mis compañeros de trabajo, mis amigas que ya están casadas, que tienen niños o incluso mi propia madre, pienso en ellas como superheroínas. ¿Cómo pueden llegar a exprimir tanto las 24 horas del día?

Llega un debate típico sobre si una mujer puede tener todo. Desde el movimiento feminista de los años 70, las mujeres comenzaron a aventurarse en la esfera pública. Esto no quiere decir que durante los años veinte o incluso antes las mujeres eran menos visibles, pero no hubo un gran cambio en los roles y valores sociales hasta el surgimiento del movimiento revolucionario. Entonces, ¿qué quedó de esta lucha? Es cierto que nos dieron más poder, más visibilidad, el derecho a aspirar a posiciones masculinas en el mercado de trabajo, el derecho a expresarnos, una mayor libertad sexual y de ser independiente económicamente. Sin embargo, ¿podemos combinar todas estas aspiraciones con nuestros deberes familiares y el tiempo para nosotros mismas? En otras palabras, ¿somos capaces de tenerlo todo? Después de todo, ¿que nos hace felices?

Acabo de leer el artículo de Anne-Marie Slaughter ¿Por qué las mujeres todavía no pueden tenerlo todo”, donde habla de sus intentos de combinar su trabajo de alta posición con su vida familiar. Según ella, estas mujeres que logran ser tanto mujeres profesionales exitosas y madres devotas, tienen poderes sobrehumanos. Slaughter confesó que ella también estaba promoviendo la idea en sus numerosos discursos que era posible ‘tenerlo todo’, pero más tarde se dio cuenta de que eso era un mito. Nosotras, las mujeres, nos llevamos tan fácilmente en la creencia en futuro próspero prometido por activistas feministas donde las mujeres podían realizar las mismas funciones que los hombres. Es comprensible que Slaughter, una madre de dos hijos y una mujer profesional que ocupa una posición muy responsable, se queja de que tiene dificultades en la fusión de sus funciones vitales. Pero la cara divertida de la moneda es que nosotras, ‘mundanas’ (por decirlo así) mujeres, niñas, estudiantes, madres, trabajadores, también enfrentamos con el mismo problema. No tenemos tiempo para todo.
¿Viene el problema de la importancia de tener un trabajo, uno de responsabilidad?¿o es simplemente un fallo de la sociedad moderna, digitalizada y basada en la tecnología que cada vez pone mayores demandas sobre nosotros?

Me parece que es una especie de vampiro que te mata lentamente y suavemente chupando tu sangre día a día. ¿Demasiado gótico? Llamémosle “discurso”. Discurso que se ha creado e instalado en la sociedad en la que el trabajo duro, el compromiso, el afán de ir más lejos y por más, la competencia y la voluntad de hacer y tenerlo todo se percibe como un fenómeno natural. Aquellos, que no son capaces de ir con la corriente, se alejan y se ven como perdedores no suficientemente resistentes como para seguir la corriente. Pero ¿qué pasa si la corriente nos empuja a una auto-destrucción lenta y una pérdida de los valores humanos fundamentales?¿Qué pasa si los que están siendo llamados perdedorese fuesen los que van a encontrar una manera de llegar a una isla virgen que todavía no estée estropeada por los ‘valores modernos’?

Opinión

Redes Sociales

por Jon López

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Joder, acabo de ver al tío este que enseñaba el rabo en “Adán y Eva” cantando una canción y ya me he puesto de muy mala hostia. Creo que voy a salir a matar a alguien para desahogarme y nos ponemos con el tema de hoy.

(Dos horas más tarde y 4 cadáveres nuevos en el desván)

Bueno, vamos a lo nuestro, que ya estoy relajadito:

“Hola, quiero jugar a un juego” (expresión patrocinada por la película “Saw”). Vamos a jugar al juego de los campos semánticos:

  • Tifus, malaria, ébola, gripe (a, b, c, d, e), tuberculosis, red social.

La última, la más reciente de las enfermedades del Siglo XXI , contraída por individuos de todas las clases sociales, edades  y  habitantes de la tierra que creen vivir en el primer mundo. Eso son las redes sociales, una gran enfermedad que ha ido invadiendo la vida del 98% de los presentes. Adictiva, como la heroína. Peligrosa como una cerilla en una gasolinera, y con un proceso de curación, cuando menos, dudoso.

Vamos a ir por partes, que si no esto va a ser un desmadre de cojones. Empecemos por el principio de los tiempos y vayamos haciendo  una progresión paulatina:

Todo tiene su origen en el famoso y abolido MSN, una red social que todo aquel que se precie utilizaba para socializar y contactar con sus amistades, conocidos etc…  con un logo diseñado por algún tío que tenía mucha prisa por ver el Madrid-Barça de canal + .  Fácil, sencillo y para toda la familia. Podías Poner unos estados de lo más peculiares, tipo : Pablo y Bea, 14/2/2001, una canción de Joselito con los agradecimientos a toda su familia o la misa de Réquiem en ‘re menor’  de Mozart. Y bueno, ya si tenías el MSN “plus” eras la auténtica polla, con la llegada del color a nuestras vidas todo era mucho más “cool”. No estaba mal, no invadía demasiado tu vida y nadie estaba lo suficientemente enganchado como para pasarse utilizando sus servicios 24 horas, ya que si no estabas de cuerpo presente en tu ordenador de mesa (de 258 kg de peso) no tenías manera de utilizarlo. Vivías en harmonía y en paz con el cosmos y la naturaleza.

Llegó el fotolog y el Metroflog, los abuelos longevos del Facebook y Tuenti (Ya empezamos a acumular mierda). Podías subir una mísera foto al día, a no ser que fueras ‘Premium’ y te catapultaras a la altura de semi Dios. Empezabas a agregar a todos tus colegas, conocidos y gente que te sonaba de vista de Sierra Leona. Pasabas de encender el ordenador, abrir el MSN y leer el Marca, a hacer lo mismo pero obviando el Marca, que le dieran por el culo, no tenías tiempo que perder, mejor ver las últimas fotos de la borrachera del  hermano mayor del primo del vecino de ese chaval que iba en tu clase.

Ahora las risas, el epicentro de todos los males de nuestra era y sociedad: Facebook, Whatsapp y Tuenti. Éste último fue el origen de todo: Primero nos lo vendieron como una bonita red social para agregar fotos y conversar con tus amistades, pero todos sabemos que fue el origen de las chonis que ponen morritos y los tuneros pesados que nos enseñaban sus coches por fascículos. Luego estos dos grupos se dieron cuenta de que había drogas más duras y se cambiaron a Facebook.

Todo esto empieza a degenerar de mala manera.  Tíos muy listos se dan cuenta de que hay tíos/as muy tontas y comienzan a crear nuevos medios de adicción, de espionaje, de ensalzamiento de la popularidad etc… Y así nacen: twitter e Instagram. Todo gira en torno a esta mierda de nueva manera de relacionarse., donde tener 600 amigos en Facebook o 50 whatsapps a las 12 del mediodía es, lamentablemente, señal de popularidad en el 2015.

Miedo me dan las generaciones venideras, esas que nacen con todo este legado de asqueroso que les estamos dejando. Esos niños de 6 años que manejan teléfonos con 40 aplicaciones mientras la gente dice : “ ¡Qué rico, tan pequeño y como sabe usar las tecnologías! ” mientras que yo pienso, “Que puta pena de chaval: nunca sabrá lo que es escribirle una carta manuscrita a la niña que le gusta, llamar a sus amigos por teléfono para quedar, aburrirse en casa, bajar al parque y acoplarse a la primera pandilla que vea. No sabrá vivir sin la necesidad de sentirse popular a través de una pantalla, se verá obligado a caer en las ‘redes’ de estas ‘redes’ para sentirse aceptado por los demás y no verse como un cero a la izquierda “¿Alguien ha visto la película “Los sustitutos”?, no me cabe ninguna duda de que así es como acabaremos, mandando a un avatar a hacer por nosotros todo aquello que implica salir de nuestro portal.

¿Me estoy poniendo muy dramático, verdad?  Hagamos de tripas corazón y… ¡que corra el ron!

Opinión

Así está el patio

por Jon López

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Estupefacto: Atónito, pasmado (RAE).

Tanto mindungui aprobando vocablos absurdos para esta ilustre academia y se les ha pasado ‘acojonado’ en la definición. Menos mal que yo la RAE me la paso por el forro. Pero así me hallo, muy acojonado. A niveles que en fin, rozan lo normal, por encima de cualquier tipo de razonamiento lógico, como cuando te dan dos hostias y no las ves ni venir (por lo que comentan, eh)

Opinión

Aquellos maravillosos profes

por Jon López

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Pues como venía diciendo; doce años metido en escuela de pago. Bueno, más feo es robar, oye. Doce años que transcurrieron entre el 1988 y 2000, lo que nos deja un paso muy amplio por aquellas escuelas de la década de los 90 y sus maravillosos profesores, algunos, de muy pero que muy dudosa formación. Los más jóvenes ya no os acordaréis, pero a los nacidos en los años 80 esta ‘entrada’ os traerá maravillosos recuerdos (guiño, guiño).